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Las hojas aparecen por primera
vez con los musgos (briofitas),
los que la evidencia fósil asigna un
origen muy antiguo y no han cambiado demasiado en su estructura básica.
No se adaptaron bien a la vida aérea y aunque poseen lignina (componente esencial de la madera que les proporciona su rigidez), evidentemente no han necesitaron (o no pudieron) utilizarla como ventaja evolutiva. Hace cuatrocientos millones de años, después de una terrible sequía que asoló la tierra, surgieron las primeras plantas erectas como la Rhinia.(que aparecieron a finales del silúrico y desaparecieron durante el devónico) Al carecer de raíces, en estas plantas, era el tallo (ejes simples, bastante delgados, sin hojas, que se dividían en dos) quien se encargaba de la fijación al sustrato y de absorber las sustancias nutricias por su parte basal.
Esa evolución concluyó con el desarrollo, hace unos trescientos millones de años del óvulo, un nuevo órgano propio de las plantas con semilla. La semilla es un
óvulo fecundado, donde se desarrolla el embrión, este permanece en un estado
de vida latente; con reservas de alimentos acumuladas, para reanudar su
crecimiento en el momento de su germinación. Las primeras plantas provistas de óvulos han desaparecido dejando como rastro solamente algunos fósiles. Pero aún hoy en día se encuentra un verdadero fósil viviente, que proporciona alguna idea de lo que fueron los primeros óvulos. El Ginkgo biloba es el más antiguo de los árboles; existen dos clases de individuos: machos y hembras, reconocibles por su aspecto diferente. A pesar de su característica de fósil viviente perdido en la evolución, el Ginkgo es capaz de adaptarse rápidamente al medio si bien este árbol se mantiene, principalmente, merced al cuidado de los seres humanos. Los helechos también son fósiles vivientes conservados hasta nuestros días y que testimonian cómo habrá sido la vegetación. en la Era Primaria (los Ginkgos son fósiles sobrevivientes de los bosques de la Era Secundaria, con óvulos, sin semillas y sin frutos).
La sociedad que las plantas forman con los insectos, asegura que sean polinizadas por un intrincada asociación que favorece, muchas veces más a las plantas que a sus socios. En el caso de las orquídeas, hay especies que engañan al zángano (abeja macho) haciéndole creer que está copulando con la abeja reina en vez de una flor muy sofisticada. Una vez fecundada la flor se transforma y llega a ser un fruto. Por su jugosidad es consumido por herbívoros y las semillas, listas para germinar, caen al suelo. Luego del eoceno, (aproximadamente hace 30 millones de años) las plantas con flores colonizaron nuestro planeta diversificándose y adaptándose a todos los ambientes terrestres (y algunos acuáticos) que presenta el planeta.
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